Una de las cosas que más hemos aprendido yendo a eventos juntas es que una buena noche se puede arruinar por cosas increíblemente pequeñas: una boleta que no carga, un celular sin batería, unos zapatos nuevos o descubrir a la salida que nadie sabe cómo volver.
Así que Angie y yo dejamos de confiar en “seguro nos acordamos” y terminamos construyendo nuestro propio checklist pre-rave.
No queremos descubrir camino al evento que el ticket está en otra cuenta o que la app cerró sesión.
Revisamos dónde está la boleta, si el QR ya está disponible y cuál es el canal oficial donde debe mostrarse. Si es un ticket móvil, confirmamos que podamos entrar a la cuenta correspondiente.
No nos sirve tener clarísima la ida y ninguna idea del regreso.
Cuando un venue ofrece transporte o parqueadero anticipado, revisamos si nos conviene. Para Coliseo MedPlus, por ejemplo, el propio venue publica opciones de transporte y parqueadero por evento.
Si quieres ver cómo lo hacemos con más detalle, escribimos una guía completa sobre cómo planeamos el transporte para un rave en Bogotá.
“Nos encontramos por WhatsApp” funciona hasta que no hay señal, una batería se muere o una de las dos no escucha el celular.
Por eso preferimos definir también un lugar físico reconocible dentro o fuera del venue.
Salimos con batería suficiente y guardamos screenshots de información que podríamos necesitar: transporte, reserva, punto de encuentro o datos del evento.
La idea es que una mala conexión no nos deje sin plan.
Antes de aprobar un outfit, bailamos con él en casa. Levantamos brazos, caminamos, nos sentamos y revisamos si las cadenas, top, falda o extensiones se mantienen bien.
Si algo molesta en casa, probablemente moleste más después de varias horas.
Esta regla merece repetirse. Los zapatos se prueban antes.
Si queremos usar plataformas, botas o tenis nuevos, intentamos caminar con ellos previamente. Una noche de música no debería convertirse en una prueba de resistencia de pies.
Preferimos cargar poco y poder bailar. Celular, identificación, medios de pago y lo que realmente necesitamos según el evento.
También revisamos las reglas del venue porque los objetos permitidos cambian de un lugar a otro.
No planeamos igual un evento de una noche que un festival de dos días. Tampoco una entrada temprano que una salida de madrugada.
Eso cambia zapatos, capas, bolso y hasta cuánto queremos cargar.
Si una se quiere ir antes, si vamos con grupo o si el transporte sale desde un punto específico, lo hablamos previamente.
Una de las mejores decisiones que hemos tomado es no dejar conversaciones logísticas importantes para el momento en que ya estamos cansadas.
Porque nuestra meta no es pasar la noche pendientes de logística. La planeamos antes precisamente para poder olvidarnos de ella después.
Una vez entramos, queremos que la prioridad sea bailar.
Tus amigas raver de confianza aprueban este sistema. 💗💚⛓️✨